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Un plato delicado y nutritivo que combina la pechuga de pavo magra con una salsa de manzana y jengibre, servido sobre una crema de calabaza aterciopelada. Perfecto para proteger la mucosa gástrica y apoyar el microbioma intestinal gracias a los ingredientes seleccionados.
🥕 Ingredientes
- 2 pechugas de pavo (aproximadamente 300g en total)
- 1 manzana verde (tipo Granny Smith)
- 200g de calabaza butternut
- 1 cucharadita de jengibre fresco rallado
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- 100ml de caldo vegetal bajo en sodio
- 2 cucharadas de yogur griego probiótico
- 1 diente de ajo
- Sal marina (mínima)
- Pimienta blanca (opcional)
- Perejil fresco para decorar
🔥 Preparación
- Cortar la calabaza en cubos y cocinar al vapor durante 15 minutos hasta que esté tierna.
- Triturar la calabaza con la mitad del caldo vegetal hasta obtener una crema suave. Mantener caliente.
- Pelar la manzana y cortarla en cubos pequeños.
- En una sartén antiadherente, calentar la mitad del aceite y dorar ligeramente el ajo picado.
- Añadir los cubos de manzana y el jengibre rallado, cocinar a fuego medio durante 5 minutos.
- Verter el resto del caldo y cocinar durante otros 5 minutos hasta que las manzanas estén blandas. Triturar la mitad de la salsa para hacerla cremosa.
- Cortar las pechugas de pavo en medallones finos. Saltearlos en la sartén limpia con el resto del aceite durante 3-4 minutos por lado.
- Apagar el fuego e incorporar el yogur griego a la salsa de manzana restante en la sartén.
- Servir los medallones de pavo sobre un lecho de crema de calabaza, decorar con la salsa de manzana y yogur, y completar con perejil fresco.
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