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Un plato principal mediterráneo diseñado específicamente para proteger la mucosa gástrica y apoyar el microbioma intestinal. El pavo magro se cocina suavemente con hierbas antiinflamatorias, acompañado de quinoa cremosa enriquecida con probióticos naturales y verduras suaves al vapor. Perfecto para
🥕 Ingredientes
- 400g de pechuga de pavo cortada en cubos pequeños
- 1 taza de quinoa blanca
- 2 tazas de caldo de huesos (bajo en sodio)
- 1/2 taza de yogur griego natural (probiótico)
- 1 zanahoria mediana rallada
- 1 calabacín pequeño cortado en cubos
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita de cúrcuma en polvo
- 1/2 cucharadita de jengibre fresco rallado
- 1 cucharadita de orégano seco
- Sal marina al gusto (mínima)
- Pimienta negra recién molida
- Hojas frescas de albahaca para decorar
🔥 Preparación
- Enjuagar bien la quinoa bajo agua fría. Cocinar en el caldo de huesos según las instrucciones del paquete hasta que esté tierna y haya absorbido todo el líquido.
- Mientras se cocina la quinoa, calentar el aceite de oliva en una sartén a fuego medio-bajo. Añadir el pavo y cocinar suavemente durante 8-10 minutos, revolviendo ocasionalmente.
- Agregar la cúrcuma, jengibre y orégano al pavo, mezclando bien para cubrir uniformemente. Cocinar 2 minutos más.
- Al vapor, cocinar la zanahoria y el calabacín durante 5-7 minutos hasta que estén tiernos pero firmes.
- Cuando la quinoa esté lista, retirar del fuego y dejar enfriar ligeramente. Mezclar con el yogur griego hasta obtener una textura cremosa.
- Combinar la quinoa cremosa con las verduras al vapor y el pavo especiado. Sazonar con muy poca sal y pimienta.
- Servir inmediatamente en porciones pequeñas, decorando con hojas frescas de albahaca.
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